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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

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19-03-2020

 

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL CORONAVIRUS

 

SURda

Notas

Opinión

 

Marcelo Marchese

 

Asistimos a la maniobra de manipulación de masas más perversa de la Historia de la humanidad llamada "civilizada". La globalización ha cerrado su círculo, revelando que ese círculo no es otra cosa que una ronda de presos.

 

Ni Alejandro, Julio Cesar, Napoleón, la reina Victoria o el Papa habían logrado reunir en sus manos un control de las mentes tan absoluto, para que todos acudan al llamado a filas bajo esta bandera:  "Bienvenidos al mundo globalizado".

Veamos los diferentes aspectos de esta operación acerca de la cual vivimos los prolegómenos.

A nivel mundial se ha desatado una crisis económica con la correspondiente caída de las bolsas y un retroceso en la producción de riquezas de la humanidad. Esto significa dos cosas.

Por un lado, como en toda crisis, se produce una aceleración en el proceso de concentración de capitales. Esa es su ley primera. La Presidenta del Santander acaba de tragarse otro buen bocado del Banco apenas bajaron las acciones. Los chinos se apoderan de acciones de empresas chinas, y en otras partes, otros ricos aprovecharon la caída de las acciones para acaparar, pues a río revuelto, ganancia de pescadores. Sucede en toda crisis económica, sea la del 29, sea la del 2008, sea la del 2002: el que tiene más, va por más, pues la serpiente de la crisis sólo pica al pie descalzo.

Por el otro, si producimos menos riquezas, si esta fábrica no trabaja y aquel no puede abrir su panadería, cuando termine de un porrazo y de un día para el otro la histeria colectiva, el trigo saldrá más caro, y con el trigo, todo lo demás, pero el trabajador de la fábrica y el panadero pagarán precios más altos por todo, pero con mucho menos dinero, pues los barbijos no ofician como cuernos de la abundancia.

Esas pérdidas del obrero y el panadero, los llevará directamente a las fauces de los bancos, que ya mismo están enviándonos mensajes a nuestros celulares ofreciéndonos préstamos ¡Oh maravillosa casualidad!

Los países, cuando hagan las cuentas de esta debacle, salvo, de momento, Inglaterra, que sufrirá la presión de sus propias masas populares, se endeudarán con instituciones financieras que tienen el  privilegio de ofrecer sus préstamos en tanto se llevan a cabo sus disposiciones. Esta linda crisis a la que vamos en picada traerá, como consecuencia, caos, y en el caos, la gente empezará a exigir orden, y al mismo tiempo, "veremos cómo", en estos días, reducimos las emisiones de dióxido de carbono.

La maniobra incluye un ensayo de toque de queda, como en España, mientras en otros lados, el toque de queda no será declarado, para ser instaurado por la realidad. Es la propia gente quien denuncia a la policía cuando ve a un hombre en la calle y desde un auto insulta a una mujer que juega en la plaza con sus hijos.

Una cosa es que un Estado invada un territorio y domine por la fuerza, y otra cosa, mucho más eficiente, es dominar a la gente por el miedo y la culpa, aterrorizarlos, convertirlos, a todos y cada uno, en integrantes de un ejército que instaura, por presión social, el toque de queda.

Este toque de queda no declarado tiene varias consecuencias, entre las cuales, la primera, es que logra acentuar la economía virtual, y en rigor, la vida virtual y la bancarización forzosa. Estaremos recluidos en nuestras casas observando por el visillo de las cortinas cómo el fantasma del Coronavirus se pasea por nuestras ciudades desiertas, para luego echar una mirada a nuestro celular y así zambullirnos al pantano de la histeria global, y hacer pedidos de comida por celular, operaciones bancarias por ordenador, y en suma, profundizar nuestra vida virtual, que tendrá todas las ventajas que se quiera, pero al mismo tiempo, infinitas desventajas, como pretendieron decirnos los creadores de "The Matrix".

La primera desventaja de esta vida virtual, es la ausencia de olores, sudores, miradas, cuerpos, humanidad, pues como "de alguna manera", a través de la vida virtual esos contactos han sido vividos, los impulsos hacia esos contactos se han disipado bajo la apariencia de lo vivido. Esa es la trampa: la energía vital se desplazó hacia la nada.

Este alejarse de los cuerpos tiene, fuera de lo virtual, otra faceta. Se ha creado un nuevo saludo con el codo, cuando no interviene un guante de látex. De darse un beso, ni hablar, mucho menos, tomar un mate. Aquel desconocido que viene a hablar, es obligado a guardar una respetuosa distancia de tres metros. Los rostros, se uniformizan, como habían augurado las distopías, pues los rostros, desaparecen, y desaparecen las individualidades tras una máscara llamada barbijo, que sólo sirve para borrar nuestra individualidad.

Se trata entonces de una pérdida de individualidad de las culturas regionales ante el embate uniformador de la globalización, y se trata de una pérdida de nuestra individualidad ante la unificadora máscara del barbijo. El largo proceso de atomización del hombre iniciado con el nacimiento de las religiones teocráticos, el Estado, y la esclavitud, ha dado un paso gigantesco. El Coronavirus ha logrado lo que no había logrado el SIDA, ni siquiera nos besamos ¿A cuánto se ha reducido la tasa de relaciones sexuales en estas semanas? ¿Cuánto se han incrementado los suicidios inducidos por el pánico criminal? Esas cifras no te las darán, los muertos por suicidio inducido por la paranoia superarán con creces las muertes por Coronavirus.

La atomización lleva a la muerte de lo colectivo ¿Qué habrá pasado con el proceso de rebeldía chileno? ¿Qué habrá sucedido con otros movimientos sociales? El coronavirus actuó como un inmenso tsunami de agua helada que apagó todos los incendios.

El virus opera a la división, como otras estrategias globalizadoras. Los viejos, están aterrorizados, y los jóvenes, inmunes, pero "portadores", y sobre todo portadores de inexperiencia política, bajan la cabeza y reproducen el mandato gerontocrático.

Sin embargo, algo destella en todo su esplendor. Es La Joya de la Corona. Si estamos todos de acuerdo en que la peste no se caracteriza por su aspecto letal, y que todos habremos tenido en nuestra vida un coronavirus parecido a éste y ni siquiera nos enteramos, y si consideramos que el problema es que colapsan los hospitales, ergo, el problema es la histeria colectiva, y los responsables, son los que lanzaron la histeria colectiva ¿Y quienes fueron? Los grandes medios de comunicación de masas, las organizaciones internacionales como la OMS, que con esta maniobra acentúan su poder globalizador, y los gobiernos pusilánimes, que danzan, todos juntos, cumpliendo su papel al ritmo que establece el titiritero.

Resulta que La Joya de la Corona es un seductor diamante con diversas facetas y, como todo diamante, con una punta afilada. La Sacrosanta Ciencia ha pontificado los protocolos y de hecho, nuestras conductas. Estadísticas, gráficas, señores altisonantes, paparruchas. Lo indiscutiblemente cierto es que la Ciencia ha venido ha ocupar el lugar que ocupaba la religión, y guay del hereje que ose desafiar al dogma.

Dejando al dogma y a la Academia cumpliendo su función regimentadora, preguntémonos ¿Qué pasará mañana cuando estemos todos endeudados? ¿Será posible que nos obliguen a vacunarnos contra la peste? ¿Qué tendría esa vacuna? Cuando termine de golpe y porrazo el Coronavirus y anuncien que fue gracias a la gran obra colectiva del encerramiento voluntario ¿Con qué otra cosa nos amedrentarán? ¿Un nuevo incendio? ¿Una nueva guerra? ¿Una peste más jodida? Toda información sobre el Coronavirus desaparecerá como por ensalmo, pues de esa manera se moldea nuestra memoria, la caja de herramientas de nuestro pensamiento.

El Poder del Coronavirus radica en su movimiento de tijeras: la mayor alarma mundial en toda la Historia, en función de una enfermedad que se encuentra muy abajo en el ranking de enfermedades contagiosas. Eso es lo monstruoso, y el monstruo hace un testeo mundial y procesa los datos para la nueva arremetida. La clave de su nuevo poder es que sabemos, en alguna parte de nuestro ser, que todo esto es una estafa. Si te engaño, si sabes que te engaño, y si yo sé que sabes que te engaño y no haces nada, mi dominio sobre ti se fortalece, pues el engaño adquiere vida propia y se convierte en un nuevo personaje de la tragedia.

Muchos amigos me han llamado para decir que vivimos una manipulación oscura, pero no saben qué hacer. Les he dicho que piensen en el coraje de Pablo Goldsmith, que no ha dudado en decir la verdad ante la más grande dictadura habida sobre el pensamiento. Nada importa la mentira que han convertido en verdad. Nada importa la ira de las masas enardecidas que han perdido el control, pues les han colocado una "corona" sobre la cabeza, y cuando uno tiene una corona sobre la cabeza, debe actuar en función del rol del portador de una corona.

Se trata, siempre, y ahora más que nunca, de levantar la voz.

La verdad se convierte en un agente histórico sólo si va el encuentro del hombre. Sufrirá toda clase de tormentos, pero de una manera u otra, labrará su camino. Me despido, amigo desconocido que no sabes si debes hablar en la hora que todo lo define preguntándote ¿Si te dieran a elegir uno de estos bandos: por un lado, lo más bajo de la especie humana que detenta un poder aparentemente absoluto, y por el otro, la verdad, el coraje y el amor a tus hermanos ¿Qué bando elegirías?

Fuente: https://www.uypress.net/auc.aspx?103023

 


 
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